Me temo despojado,
desvestido del impropio atuendo que me guío,
los labios secos sin la sangre necesaria para el color de la avidez,
correcto por introspección de los recónditos sin mente,
le hablo a tu voz,
al gusto de tu estirpe,
no le hablo al mío,
desempolvo tus ojeras tiemblo.
