lejos de el otro cafe, de tomas

No habría de saber,
cuando es un árbol sin verte desnuda,
una ladera, develar la muerte,
aprendí de las algas tu perfume,
enrede solo de sueños inmortales.
No habría de saber,
adhiero a tu indecencia sobre la mía,
clama la angustia,
lluvias lascivas de un dibujo,
un estigma.
Aunque no se, si se,
del fragor de tus dientes,
de mi sangre inerte,
del dolor de los otros,
un sueño.